Llegada de la televisión

La tecnología no tiene techo ni la imaginación límites. Así que nació la televisión que también consiguió su lugar en los hogares desplazando el protagonismo de la radio.

Al igual que la radio, la televisión comenzó con un número pequeño de receptores que podían ser adquiridos por unos pocos privilegiados. Pero al poco tiempo ya el público en general podía disponer del suyo propio, sintiendo que con su adquisición se estaba trayendo un pedacito de mundo a la sala de la casa. Los aparatos disponibles para el público en general eran de varios calibres y precios.4598745_9e08a177

En muchos casos las mismas estaciones de radio se ampliaron hacia el negocio de la televisión creando estaciones con el mismo nombre. Pero en muchas emisoras se veía a la televisión como un enemigo irreconciliable que atentaba contra lo que era ya una forma de vida.

Lejos de desaparecer la radio pasó de ser un actividad colectiva para convertirse en un ejercicio individual. De la sala -donde fue desplazada por la televisión- pasó a la cocina o a la mano de los oyentes, pero no desapareció. Con la invención de las baterías, la radio tomó ventaja porque podía ser transportable, mientras que la televisión debía quedarse en casa.

Sin embargo la incidencia de la televisión sobre la radio fue gigantesca. La radio se vio en la necesidad de estudiarse y reinventarse desde el punto de vista de contenido para garantizar su rentabilidad, perdurabilidad e influencia. Así, los contenidos comenzaron a regionalizarse, desarrollándose más programas locales.

El entretenimiento perdió peso en la radio. Exceptuando los programas musicales que fueron tomando más espacio. Prácticamente desapareció la radionovela y se aprovechó la posibilidad de la respuesta inmediata y la comunicación por diálogo. La trasmisión internacional se hizo muy escasa y la nacional se implementó por medio de cadenas de varias emisoras.

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